martes, 12 de enero de 2010


Odio que me mientas y que tengas razón, odio que alegres mi corazón,
pero aún más que me hagas llorar.
Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado.
Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio ni siquiera un poco,
nada en absoluto.

0 comentarios:

Publicar un comentario